Jueves, 21 de mayo de 2015.
“Lo siento por los
griegos, han elegido un gobierno irresponsable”. Son palabras de la vieja
guardia europea, anquilosada, deformada de tanto mirar a su ombligo. Lo dijo Wolfgang Schäuble, el todopoderoso ministro de finanzas alemán, amigo de Kohl y en algún momento líder de la CDU. Este europeísta convencido resulta que también se vio envuelto
en escándalos de donaciones ilegales, admitiendo
que aceptó cheques de un traficante de armas. Un hombre defenestrado, recuperado por
la señora Merkel.
El gobierno griego es tan
democrático como el alemán, emanan de las urnas. A fin de cuentas el señor Wolfgang Schäuble es un ministro que vela por los
intereses de su país y lo de europeísta es secundario. ¿Por qué aplicar medidas
de austeridad a los más desfavorecidos? Hay diferentes formas de ajustar,
repartir los sufrimientos, las dificultades económicas. Aseguró Wolfgang Schäuble, que no se descarta un impago de la
deuda griega, para presionar, más si cabe, al gobierno heleno en las
negociaciones para el desembolso del último tramo de ayuda a Grecia.
El ministro alemán también recomendó a la Comisión Europea, demasiado permisiva con Atenas en opinión
de Berlín, que se limite a desempeñar su
papel de supervisar, junto al Fondo Monetario Internacional y al Banco Central Europeo, la implementación del programa de rescate griego. De
sus recomendaciones, se deduce que también es ministro de la Unión, el ministro tapado, en la
sombra. La señora Merkel, enseña la cara amable y risueña y el señor Schäuble las garras. Poli bueno, poli malo.
Recientemente se celebraron elecciones en el Reino Unido, siendo elegido el señor Cameron para un nuevo mandato, con el compromiso de celebrar en el año 2017 un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. El señor Schäuble se disfrazó de corderito sumiso
ante los británicos deseando iniciar negociaciones
cuanto antes sobre este particular. Distintas varas de medir. El Reino Unido no
es Grecia. Invitó a George
Osborne, su homólogo
británico, a visitar Berlín para hablar sobre las demandas y
peticiones de las Islas, y aprovechando la coyuntura, realizar
cambios en el Tratado de la Unión Europea,
según los deseos y las necesidades de Alemania. Este hombre no da puntada sin hilo.
Alemania y los otros.
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