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miércoles, 29 de agosto de 2018

CRISIS FINANCIERA TURCA - MINISTRO DE FINANZAS YERNO DE ERDOGAN - POLÍTICA ERRÓNEA DEL SUPERPRESIDENTE


 
Fuente:Banco Central Turquía
Fuente. Banco Central Turquía
Fuente: Banco Central Turquía
Alemania teme que el colapso de la economía turca se extienda por el viejo continente con consecuencias imprevisibles. La crisis turca es el resultado de unas políticas monetaria y fiscales laxas, equivocadas por parte de Erdogan, de su propia creación. El Banco Central Turco no tiene autonomía. 
Europa y en especial Alemania siguen con preocupación los acontecimientos, y aunque se considere prestar asistencia financiera, porque a la Unión no le interesa una Turquía desestabilizada, de momento toca esperar. Y es que Turquía en los últimos años ha mantenido una postura muy agresiva hacia lo vecinos europeos, con especial significación contra Alemania. 
Existe un acuerdo de refugiados entre la Unión Europa y Ankara. Algunos temen que esta tensión pueda dinamitar este pacto. El acuerdo seguirá adelante porque Ankara necesita divisas como el agua de mayo. Turquía es un importador neto de petróleo comercializado en dólares. 
La exposición comercial de Europa a Turquía es manejable por los porcentajes de exportaciones en relación al total. De la misma forma ocurre con la exposición del riesgo turco para los bancos europeos que, si bien es importante, también es posible su manejo. 
Está claro que, si Ankara sigue con esta trayectoria, necesitara una ayuda (un rescate). El modo de rescate europeo solo es para miembros. Además, se exigiría la aceptación por parte de la administración turca importantísimos recortes de gastos vinculados a las ayudas. 
La fuerte expansión de la economía turca ayudó a Erdogan a consolidar su poder. No quiere implementar medidas políticas difíciles como puede ser el control de la inflación, la subida de tasas y detener la fuerte caída de la lira turca. Frenaría la expansión que le aupó y le consolido en el poder cuasi absoluto. 
El superpresidente nombró a su yerno ministro de finanzas y del tesoro, dejando al Banco Central sin ninguna autonomía. La consecuencia inmediata es que Ankara perdió la confianza de los inversores internacionales. Enrocarse no servirá de nada. Confiar en Dios y Alá (Venezuela y Turquía) que arreglen la economía es sibilino. 
En tiempos difíciles no es bueno buscar el enfrentamiento. El mandatario turco busca conflictos con el Tío Sam encarcelando a un pastor estadounidense, amenazando con el boicot a los iPhone y otros electrodomésticos de EEUU. Y llamó terroristas económicos y traidores a los críticos domésticos que advierten el manejo de esta crisis con medidas equivocadas por parte del señor Erdogan. Son enemigos de la patria los que discrepan de su política económica. 
Todos creen que finalmente Turquía recibirá ayuda del Fondo Monetario Internacional a pesar de que el superpresidente fue muy voraz y crítico con el FMI. Aceptar la ayuda del FMI, supone abandonar sus teorías de que él puede solucionar la crisis y admitir su incompetencia. El señor Erdogan es un líder de corte muy autoritario. Admitir errores por su parte, no será fácil. 
Puede mirar a Venezuela. Caracas se negó al rescate internacional y acusó a occidente de una guerra global contra el país caribeño. Tremendo error de unos gobernantes miopes, dictatoriales. Según el FMI, Venezuela tendrá una hiper inflación del 1.000.00 por ciento a finales de este año. Con la ayuda de Dios, Maduro no solucionó los gravísimos problemas de su país. Está próximo al abismo. 
Si las autoridades turcas siguen la senda de Venezuela, que se encomienden a Alá. Correrán la misma suerte que el país venezolano.